Un día visitando el Telepódromo de Arequipa

"me miraban como diciendo: '¿Qué hace este chiquilo aquí?'. Y sí, era extraño ver a un muchacho de 24 años con un telefono movil, chequeando el "Estudie su Polla" de forma virtual..."

Nacional Por: José L. De La Cruz 30 de noviembre de 2018
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Foto: José Luis De La Cruz

Por vacaciones viajé a Arequipa durante la semana. Quería conocer algunos lugares turísticos con el fin, además, de despejarme de la caótica Lima. Me preguntaban si visitaría el Hipódromo de Cerro Colorado, pero lamentablemente no pude ir. Sin embargo, cerca a mi hospedaje quedaba la oficina del Jockey Club de Arequipa. Decidí visitar el Telepódromo el día jueves y así ocurrió todo.

Ingresé antes de la primera carrera. Las 'viejas amistades' ya estaban con sus naipes y algunas gaseosas en la mesa. Por cierto, el local bastante acogedor con afiches de los próximos eventos hípicos. Muchos televisores adoraban las blancas paredes del recinto que este jueves iba ver como apostaba las carreras de mi adorado Monterrico.

Me ubiqué en una mesa, pedí una gaseosa y decidí jugar. Pasaban los minutos e ingresaban dejando un intervalo de cinco minutos más hombres canosos, muchos de ellos con su semanario Start en la mano. Eso sí, algunos preferían no comprar la revista y sacarle una fotocopia. "Más barato sale", me dijeron.

Una de las cosas que me llamaba la atención fue que al ingresar los hípicos-apostadores peruanos-arequipeños, me miraban como diciendo: "¿Qué hace este chiquilo aquí?". Y sí, era extraño ver a un muchacho de 24 años con un telefono movil, chequeando el "Estudie su Polla" de forma virtual, mientras las otras personas apelaban a utilizar sus lupas tratando de ver bien.

No tuve tanta fortuna en mis apuestas. Al promediar las 18 horas decidí irme del lugar. No me sentí mal, por el contrario, estaba orgulloso de ver que mucha gente, a pesar de ser jueves, llegaba al telepodromo. Me preguntaba cómo sería el lugar alguna tarde de Derby o Polla de Potrillos.

Salí, fui a mi hotel, cogí mi maleta y enrumbé al terrapuerto. A esta hora estoy entre Pisco y Nazca (literal) llegando a Lima. Me queda la reflexión que en Arequipa la afición sigue y depende de sus autoridades y también de las del Jockey Club del Perú, hacer que esa tradición burrera no muera, no al pie del Misti.